Entrevista sobre Bulimia.

Entrevista sobre Bulimia.

Hace unos días contactaron conmigo unos chavales de un colegio en la provincia de Málaga, pidiéndome colaborar con ellos para un proyecto de biología. Me pedían que les contestara a unas preguntas sobre Bulimia. Me encantó la iniciativa y sin ninguna duda les respondí a las cuestiones que me pedían.

Me alegró mucho saber que los jóvenes se preocupan por saber sobre un trastorno que sobre todo tiene su inicio en edades temprana, sobre todo en la adolescencia. Por fin estamos haciendo las cosas bien.

A continuación os dejo la entrevista al completo.

¿Por qué decidió tener este trabajo?

Siempre me ha llamado la atención el ser humano, sus posibilidades, por qué se comporta de la manera en que lo hace y todos procesos que conforman el desarrollo de una persona desde que nace hasta que se hace adulto. Comencé a estudiar Psicología y al poco tiempo me encontré con la psicología clínica o sanitaria. Desde un principio me llamó la atención la importancia que tenía la psicología en todos los aspectos de la vida de una persona. Me apunté a diversos cursos sobre psicología clínica y empecé a hacer labores de voluntariado como psicóloga en formación en varias asociaciones, mientras continuaba con la carrera, como por ejemplo ADANER (Asociación para la defensa de la atención de la anorexia nerviosa y bulimia) en la que actualmente sigo colaborando y que ha hecho que me especialice en ésta área. El contacto con otras personas, tanto profesionales como con pacientes, despertó mi vocación por ayudar a las personas y comprendí los recursos que daba la psicología para este propósito y lo eficaces que podían llegar a ser. La psicología me iba interesando y apasionando cada vez más. Terminé la carrera de Psicología y comencé a ejercer en el ámbito de la psicología clínica/sanitaria.

Como profesional me siento muy satisfecha, porque me permite realizar uno de los trabajos más interesantes y apasionantes, con un nivel de formación muy alto ya que los psicólogos tenemos que estar formándonos constantemente. Y a nivel personal, los beneficios de ayudar a otras personas son incalculables, diría yo. Te da una nueva mirada sobre el mundo, más civilizada, más tolerante, más humana. Por eso que pienso que es una profesión con mucho futuro.

¿Tiene usted experiencia personal a parte de sus clientes?

No tengo experiencia personal directamente en trastornos de la conducta alimentaria, pero si en otra clase de problemática como depresión y ansiedad padecida por familiares o gente cercana como amigos y conocidos. Yo misma cuando era más joven he tenido dificultad para relacionarme por problemas de timidez.

Ahora que recuerdo en mi época de instituto siempre había compañeras que se preocupaban mucho por el peso o que siempre estaban a dieta, pero claro, con 15 o 16 años una no tiene la consciencia de que esa compañera (ni ella misma) tiene un trastorno alimentario. Probablemente alguna de esas compañeras tuviera un problema de alimentación, pero en esa época no había la información ni los recursos que hay actualmente.

¿Tiene más niñas/mujeres o niños/hombres enfermos de bulimia que vienen a hablar con usted?

Los últimos estudios nos dicen que desde el año 2009 aparece un caso por semana en jóvenes entre los 13 y los 18 años con trastorno alimentario. El porcentaje de personas que acuden a consulta por problemas con la alimentación es mayor en chicas que en chicos. Pero gracias a que se están empezando a desmitificar los trastornos de la conducta alimentaria, son más los chicos que acuden a consulta para solucionar este problema, pues también padecen este problema.

En mi práctica habitual en consulta, el rango de edad de las personas que acuden por un trastorno alimentario, oscila entre los 15 años y los 30 años, pero se dan casos de personas cada vez más jóvenes 9 años, y más mayores también sobre los 40 años, pero en este último caso suele ser habitual que la persona, a lo largo de su vida, haya llevado una manifestación del trastorno a un nivel menos agresivo, haciendo dietas constantes, con fases de ayuno, atracones “ligeros” y una preocupación por su físico constante. Respecto al sexo, la mayoría son mujeres las que acuden pidiendo ayuda. Aunque aquí tengo que hacer hincapié en que, por lo general, son más las mujeres que acuden al psicólogo que hombres. Ya que entre las mujeres está más normalizado y hay menos estigma. Los hombres normalmente ocultan a otras personas de su entorno que van al psicólogo.

Hay que tener en cuenta que los trastornos alimentarios siempre han sido considerados un trastorno de mujeres, ya que la obsesión o preocupación por la delgadez y la perfección del cuerpo siempre ha estado más asociado a la mujer, entre otras cosas por la presión social que hay sobre el aspecto físico. Pero es algo que también afecta a los chicos, ya que los últimos estudios sobre este trastorno nos dicen que no sólo la obsesión por un cuerpo perfecto es el desencadenante de un trastorno alimentario. Pensar de esta manera es ser muy reduccionistas al tener en cuenta los múltiples factores que afectan en la aparición de un trastorno alimentario.

Los chicos también están siendo sometidos a la presión social por un cuerpo perfecto, y esto lo podemos ver en publicidad.

La diferencia fundamental entre chicos y chicas respecto a la frecuencia y padecimiento de la enfermedad, radica entre otros factores en el proceso de aprendizaje social. Es lo que comentaba anteriormente sobre que la mujer es el blanco objetivo de la sociedad y la publicidad como consecuencia, respecto de la presión por el aspecto físico, delgadez, etc. Los varones suponen del total de casos de trastornos alimentario un 10 y 15%, aunque la frecuencia es bastante mayor en la población homoxesual masculina.

En el caso de los varones con trastornos alimentarios, encontramos que el principal indicador de riesgo es iniciar una dieta con el objetivo de perder peso y las dificultades de adaptación y de integración social. El deporte es otro factor de riesgo ya que muchos de ellos competían o entrenaban regularmente, ya que entre los motivos que ellos comentan a la hora de hacer dieta es mejorar el rendimiento deportivo y como consecuencia los resultados.

Por lo demás, en cuanto a los factores que predisponen e influyen en la manifestación de los trastornos siguen el mismo sistema.

¿Porque la gente enferma de bulimia? ¿Qué razones tienen (inseguridad, mobbing por su aspecto físico…)?

El primer mecanismo disparador en la aparición de la bulimia es hacer dieta con el objetivo de perder peso, normalmente porque hay una insatisfacción con la propia imagen. Normalmente estas dietas son muy restrictivas tanto en tipo de alimentos como en calorías, por lo que favorece la aparición de atracones, en los que convergen la ansiedad por la propia falta de alimento, como malestar por no ser capaz de aguantar sin comer y otros factores que influyen a nivel emocional. Pero aquí nos encontramos con una gran cuestión, es raro no encontrar a alguien que no haya hecho dieta a lo largo de su vida, incluso vosotras mismas habréis hecho alguna y no todo el mundo desarrolla un trastorno alimentario así que ¿Qué diferencia hay entre una persona que desarrolla el trastorno y otra que no?

La etiopatogenia, es decir las causas o mecanismos por los que se desarrolla o aparece un trastorno es muy variada en los trastornos de la conducta alimentaria. Tanto en el caso de Bulimia como de la Anorexia, podemos encontrar factores hereditarios o genéticos, factores socioculturales, factores familiares, factores biográficos y factores de personalidad. En este sentido, la diferencia por tanto entre la Anorexia y la Bulimia radica en la manifestación de los síntomas y las conductas respecto a las pautas de alimentación (restricción, atracones, ayunos prolongados, conductas purgativas, etc.).

Lo primero que hay que tener claro es que un trastorno alimentario no es contagioso, ni siquiera la obesidad. Lo que se trasmite en todo caso es la ideología, es decir, las ideas acerca de la belleza corporal, la gordura, los hábitos y conductas de alimentación, los mitos sobre alimentación, etc. El adoctrinamiento o la aceptación de la presión social por la delgadez se suele hacer por los medios de comunicación, redes sociales, y entre las propias chicas o chicos.

La sociedad ha orientado su atención hacia el cuerpo de la mujer delgada como imagen de seguridad y éxito social y profesional, y su público diana son las adolescentes y mujeres jóvenes. Una parte de estas jóvenes y mujeres, aceptan el desafío que plantea la sociedad y se sienten obligadas a seguir el modelo. La población en riesgo (que son aquellas personas que tienen las siguientes características: sexo femenino, estatus socioeconómico alto e internalización del ideal de la delgadez, es decir que considera la delgadez como un valor deseable, con determinados rasgos de personalidad, etc.), se empiezan a obsesionar por conseguir esto.

La “epidemia” adelgazante se transmite de unas chicas a otras mediante presión, identificación, imitación y por competencia.

Los estudios médicos al respecto de estos trastornos, nos afirman que existe un componente genético, como he comentado al inicio de esta apartado, implicado en la aparición del trastorno. Por tanto, hay una posibilidad de que se herede si hay algún familiar consanguíneo (madre, hermana, tía) que ha padecido o tiene este trastorno. Pero no necesariamente tiene que ser heredarse o manifestarse ya que para que esto ocurra deben darse otros factores conjuntamente.

Entre los factores biográficos, es decir la experiencia vivida por la persona, podemos destacar el abuso infantil, las burlas sobre el peso (tanto en el ámbito familiar como en el colegio) y problemas en las habilidades sociales y aceptación en el grupo de iguales, es decir, que la persona siente que no encaja con las personas o grupos de su edad y busca en la delgadez, la solución para ser aceptada.

En el caso de las burlas por el peso o el aspecto físico como factor de riesgo, cabe hacer una distinción interesante entre chicos y chicas. En el caso de los chicos las burlas son un factor de riesgo para sufrir atracones mientras que en las chicas es un factor de riesgo para recurrir a dietas restrictivas. Si las burlas provienen del entorno familiar sobre todo por parte de los padres, esto produce en la persona una mayor inseguridad corporal, tendencia hacia la bulimia, presión por la delgadez y síntomas depresivos, que si vienen de parte del entorno social.

La familia y los modelos de crianza, es decir la forma en que los padres educan e inculcan valores a sus hijos, influye también en la aparición de un trastorno alimentario. El rechazo o la no aceptación de los padres hacia sus hijos, la excesiva exigencia familiar (académica, de aspecto físico, de formas de ser y comportarse, etc.) así como la existencia de vínculos afectivos entre los miembros de la familia disfuncionales son factores de riesgo. Aquí nos encontraríamos por ejemplo con familia que ejercen excesivo control sobre el adolescente en los aspectos anteriormente mencionados, sobre protectores, sobre todo esto último en la aparición de la bulimia, así como actitudes críticas de los padres hacia los hijos.

Por último, encontramos los rasgos de personalidad. Por rasgo de personalidad entendemos la tendencia de una persona a comportarse de una determinada manera. En este caso, uno de los rasgos psicológicos más frecuentes como indicador de vulnerabilidad es la baja autoestima. Otros rasgos de personalidad que influyen en la aparición de los trastornos alimentarios encontramos el perfeccionismo entendida hacia uno mismo, hacia los otros y el definido socialmente y la impulsividad (sobre todo en bulimia) y que influye directamente en la recurrencia a los atracones.

¿Nos podría contar unas cosas sobre su trabajo diario?

Además de trabajar con personas con trastornos de la conducta alimentaria, mi trabajo diario se centra en ayudar a una gran variedad de pacientes que requieran de la ayuda específica de un profesional de la psicología, a darle solución a sus problemas. Algunas personas acuden porque se han sentido deprimidas o ansiosas por largo tiempo. Otras, porque quieren ayuda con un trastorno crónico que interfiere con sus vidas o su salud física. Por su parte, otras recurren al psicólogo porque experimentan problemas a corto plazo que desean resolver como sentirse abrumados por un nuevo empleo, o están afectadas por la muerte de un familiar. Los psicólogos también ayudamos a enfrentar situaciones estresantes, a sobrellevar enfermedades crónicas y eliminar los obstáculos que nos impiden alcanzar nuestros objetivos.

Yo en concreto trabajo mucho en el día a día con adolescentes, cosa que me encanta ya que, además ser especialista en trastornos de la conducta alimentaria, también soy especialista en niños y adolescentes. Así que en un mismo día pasan por mi consulta, adultos con diversos problemas, niños y adolescentes.

Me gusta trabajar con adolescente porque considero que la adolescencia es una etapa que por lo general resulta estresante y compleja. La adolescencia es un momento de intensa búsqueda a nivel personal y esto genera mucha inestabilidad a veces.

Los adolescentes pueden sufrir muchos de los mismos problemas que enfrentan los adultos, como depresión, insomnio, ansiedad, baja autoestima o aislamiento y soledad. Por ello mi trabajo con ellos es ayudarles a desarrollar formas saludables de enfrentarse a los problemas que está experimentando.

Por último, compagino mi práctica en consulta con labores de voluntariado, como psicóloga, en una asociación de trastornos de la conducta alimentaria (ADANER) acudiendo un día por semana.

Soy miembro de la sección profesional de Psicología Clínica del Colegio Oficial de Psicólogos de Andalucía Oriental dónde colaboro como terapeuta en la UAP (Unidad de Asistencia Psicológica). En dicha unidad trabajamos y atendemos, desde un enfoque sistémico, a familias que requieren de una intervención psicológica especializada.

También soy miembro ordinario de la sección profesional de Intervención Psicológica en Catástrofes Crisis y Emergencias, dónde he sido formada específicamente en esta área como en intervención en duelo, estrés postraumático e intervención después de una situación de alto impacto psicológico como incidentes de gravedad, emergencias, decesos, accidentes, atentados, secuestros y demás situaciones traumáticas. Colaboro de forma activa en diversos proyectos que lleva a cabo esta sección, siendo la coordinadora del proyecto de investigación sobre El Duelo en Animales.

Pertenezco a la Asociación Española de Psicología Perinatal, un campo de la psicología en el que me estoy formando actualmente y que considero es de gran importancia por el impacto psicológico que tiene en el desarrollo de la persona los primeros años de su vida. La psicología perinatal es la rama de la psicología que engloba el embarazo y nacimiento de un bebé en el seno familiar, y los considera como una crisis vital, lo cual produce un cambio psicológico en la mujer y el hombre que van a ser padres. Abarca el seguimiento y tratamiento de la madre desde el embarazo, parto y puerperio. También trabaja el vínculo entre la madre y su bebé, junto al papel del padre que son de gran importancia en este proceso.

Colaboro con la revista Encuentros de Psicología (Revista del Ilustre Colegio Oficial de Andalucía Oriental) para la que escribo artículos relacionados con diversas áreas de la psicología.