Terapia para Niños

Si estás pensando en llevar a tu hijo o hija al psicólogo lo primero que debes saber es qué es un psicólogo infantil y cómo trabaja.

Un psicólogo infantil-juvenil es un psicólogo que se ha especializado en el ciclo evolutivo de los niños desde que nacen hasta que entran en la adolescencia y en los problemas y trastornos que ocurren en esta etapa, ya que tanto el tipo de conductas destapadas y trastornos como el abordaje de las mismas, son difieren bastante respecto al que se hace con los adultos. Se ocupa, por tanto, de dar respuesta y resolver con diferentes estrategias y técnicas especializadas, las dificultades que han aparecido y se mantienen en la vida del niño y de la familia y que están interfiriendo en el bienestar común, viéndose alterada algún área de la vida (social, escolar, salud…).

¿A qué edad hay que consultar un psicólogo infantil y cuándo es necesario acudir?

No se considera que haya una edad determinada o más adecuada para acudir a un psicólogo infantil. Hay que tener en cuenta que cada momento en la vida de un niño es único, y está determinado por la etapa evolutiva en la que se encuentre, su nivel de madurez, y por experiencias y circunstancias vitales y en cada una de ellas pueden aparecer dificultades que le impidan llevar una vida normalizada. La decisión es subjetiva, es decir dependerá de vosotros los adultos y estará motivada por el grado de malestar que provoca la situación y el grado en el que interfiere en la vida del menor y de su entorno.

Algunas situaciones frecuentes para llevar al niño al psicólogo pueden ser:

  • El niño es tan pequeño que no es consciente de su malestar o no tiene capacidad de expresarlo.
  • Adolescente que sabe que “algo pasa” pero que se niega a ser ayudado.
  • El niño manifiesta explícitamente que necesita ayuda.
  • Los padres deben estar atentos a la adaptación del niño y a signos de alarma que nos hagan pensar que algo no va bien, ya sea por defecto o por exceso en los comportamientos del niño.
  • Otros padres acuden a terapia para asegurarse de que las pautas educacionales que siguen son las correctas y para aprender una manera más eficaz de relacionarse con sus hijos.

¿Cuáles son los problemas psicológicos más frecuentes que podemos encontrar en niños?

  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
  • Problemas de conducta. Agresividad, rabietas, desobediencia…
  • Celos o problemas entre hermanos.
  • Trastornos de ansiedad, obsesiones, miedos, tics…
  • Depresión, bajo estado de ánimo, baja autoestima…
  • Problemas relacionados con la alimentación o el sueño.
  • Enuresis, encopresis (problema con el control de esfínteres).
  • Déficit en habilidades sociales.
  • Problemas relacionados con el colegio: ansiedad ante los exámenes, dificultades de aprendizaje, bajo rendimiento escolar, falta de hábito de estudio, fobia social, bullying…

¿En qué consiste una terapia infantil?

Antes de traer al niño a consulta se les pide a los padres, que son normalmente los que efectúan la demanda, que acudan solos para poder hablar con mayor tranquilidad. Se procede a hacer una evaluación del problema que tiene el menor, la situación y recoger información analizando diferentes aspectos de la vida del mismo y de la familia, para lo cual se identifican también los puntos fuertes para mantenerlos y potenciarlos, e incorporarlos al tratamiento para así ayudar a un buen proceso terapéutico.

Tras la recogida de información, se llevará a cabo una sesión de devolución de información, en la cual se hace un planteamiento sobre cómo ha podido surgir el problema y qué aspectos ayudan al mantenimiento de éste en este momento. Se propone un plan de trabajo de, donde se exponen la manera de afrontar la situación problema, abordarla y superarla. Luego se plantea que acuda el menor para proceder a su evaluación si es necesario, ya que en otras ocasiones no lo requerirá la intervención, que se hará sólo con los padres.

No hay que olvidar que la terapia infantil es una terapia en la que se trabaja conjuntamente con el niño y la familia. Es muy importante la implicación de todos los miembros de la familia que estén involucrados directa y activamente en la educación del menor, ya que es fundamental que haya una misma línea de trabajo y que se aborden los problemas de la misma forma en todos los ámbitos para así conseguir una mayor eficacia.

¿Cómo le digo a mi hijo que va a ir a un psicólogo?

Esta es una de las grandes dudas que le surgen a los padres a la hora de llevar al menor a consulta. Es muy importante tener en cuenta que nunca se le mentirá al niño, ya que es necesario que sepa que va a acudir a un psicólogo y por tanto se le explicará en que consiste, de esta manera descartamos la idea de que le estamos mintiendo y así generaremos un clima de confianza. Para ello se tratará el tema con normalidad y se le explicará según la edad del niño utilizando unas palabras que comprenda. Se le dirá que un psicólogo es una persona que le va a ayudar a él y a toda la familia para que todos nos sintamos mejor y mejoremos algunas cosas para alcanzar tal fin. Si es muy pequeño se recomienda decir que en las sesiones hablará con el psicólogo, y además podrá jugar y dibujar.

Entre otras cosas, la terapia infantil puede ayudar a:

  • Resolver dudas acerca de cómo educar a tus hijos.
  • Modificar o eliminar conductas no adecuadas, sustituyéndolas por otras conductas más sanas y aceptables.
  • Aumentar el estado de ánimo y mejorar autoestima.
  • Mejorar la interacción familiar y el bienestar diario.
  • Superar acontecimientos traumáticos (muerte de un familiar, divorcio, etc…).
  • Afrontar y superar miedos.
  • Aprender estrategias para aumentar el rendimiento escolar.
  • Fomentar un adecuado desarrollo emocional y mental potenciando las fortalezas de tu hijo.
  • Prevenir futuros comportamientos negativos.
  • Manejar situaciones de estrés y ansiedad para obtener resultados más positivos.

Técnicas de Estudio

Las técnicas de estudio son consideradas un instrumento básico en la educación tanto de niños como de adolescentes para facilitar la capacidad de comprensión y procesamiento del contenido de las materias a estudiar.

La adquisición de habilidades y estrategias referentes al estudio pueden facilitar al niño o adolescente esta labor, consiguiendo una mayor motivación, fundamental para cualquier tipo de aprendizaje y un mejor resultado académico.

Antes de comenzar con el entrenamiento de las técnicas de estudio, el psicólogo evalúa y valora diferentes condiciones que pueden estar influyendo en la situación problema y que deriven en un problema en el rendimiento académico como pueden ser:

  • Contexto ambiental en el que el estudiante desarrolla su labor.
  • Capacidades cognitivas e intelectuales del niño/adolescente.
  • Conocimiento de técnicas de estudio que emplea y modo de utilización.
  • Actitud y motivación hacia el estudio.
  • Habilidades de afrontamiento y de resolución de problemas.
  • Existencia de otros problemas en la vida del estudiante que puedan estar manteniendo o agravando la situación.

El psicólogo actúa como un guía teniendo como finalidad la adquisición y desarrollo de estrategias cognitivas, de motivación y de atención promoviendo una actitud positiva hacia el estudio.

¿En qué consisten las técnicas de estudios que se trabajan en las sesiones?

Requisitos previos a las técnicas de estudio que abordamos en las sesiones:

Para personalizar las técnicas de estudio, el niñ@ necesita conocerse y conocer el estilo de aprendizaje que es más adecuado a sus características.

El estilo de aprendizaje de una persona y en este caso de un/a niñ@ depende de cómo es la entrada sensorial de información y aquí podemos contar con cuatro formas:

  • Visual: se capta mejor la información cuando va acompañada de dibujos, mapas y figuras. Se crea imágenes de los conceptos nuevos.
  • Auditiva: La retención de la información y comprensión es a través de la escucha, se queda con los ritmos. Se recuerda auditivamente lo aprendido.
  • Audio-visual: Es la combinación de voz e imágenes.
  • Cinestésica: se retiene y se comprende más información cuando ha ido acompañada de movimiento, manipulación o utilizando distintas estancias (estudiar andando, con material tangible).

Sin embargo, la clave de una buena técnica de estudio y en realidad de cualquier objetivo que se marque el niño es la constancia. Para conseguir la adquisición de hábitos de estudio, es más importante estudiar todos los días poco tiempo, pero con tenacidad. Si se consigue estudiar todos los días un mínimo de 30 minutos (depende de las edades y del estudio), el éxito está asegurado. Una actitud positiva hacia el aprendizaje también es imprescindible para poder adquirir los conocimientos requeridos y poder superar el curso con éxito.

Una vez conocidos los requisitos previos, podemos empezar a practicar un método. Normalmente el método que trabajo, está basado en la experiencia con niños de 10 años en adelante. Además de para estudiar, sirve para aprender a realizar lecturas comprensivas en cualquier contexto, ya que estos pasos suponen análisis y organización de la información, con lo cual, una vez que se asumen, se realiza naturalmente en el estudio, en la lectura de un libro o incluso en la lectura de un periódico o revista.

Este Método de Estudio se basa en los siguientes elementos:

1.- Lectura rápida: Consiste en realizar una lectura rápida de los epígrafes, palabras destacadas, imágenes, etc. Ayuda a centrarnos en lo que estamos haciendo y a focalizar la mente. Con este barrido, el cerebro recupera y actualiza conocimientos que ya se tienen relacionados con el tema central.

2.- Lectura comprensiva: Leer por partes y asegurarse que se comprende lo que se lee.

3.- Anotaciones marginales: Se trata de escribir en el margen de los párrafos de qué trata lo que estamos leyendo. Al escribirlo, se realiza un ejercicio de síntesis muy importante, que sirve para ir analizando lo que se quiere trasmitir en cada párrafo.

4.- Subrayado de ideas principales y palabras claves: Siempre hay que estudiar marcando y subrayando lo importante. Si el estudio se realiza en soporte digital igual. Siempre hay opciones de subrayado o de destacar palabras clave.

5.- Esquema: Si se ha realizado los pasos anteriores, el esquema resultará fácil. Además, según la vía sensorial que se utilice más, es bueno acompañarlos de imágenes, símbolos o llamadas de manera que en un solo vistazo se vea en contenido.

6.- Memorizar y repaso: Para la memorización, además de utilizar reglas nemotécnicas y “trucos”, es imprescindible el repaso. Gracias a investigaciones científicas sobre la memoria (Herman Ebbinghaus), se sabe que, en una memorización sin repaso, la materia retenida se puede perder en más de la mitad al día siguiente. El repaso es necesario para fijar la información. Además, esos repasos son más eficaces si se realizan en situaciones distintas (antes de ir a dormir, en el autobús o contarlo en una comida o cena).

Para tener unas técnicas de estudio completas, no podemos dejar de hablar de la motivación y la emoción. Está comprobado que el aprendizaje es siempre mayor y mucho más significativo cuando va unido a una emoción o una motivación intrínseca. Con niños muchísimo más. Los niños experimentan cambios importantísimos cuando se sienten queridos o cuando se les transmiten emoción por la materia que están impartiendo. Un niño feliz y seguro está neurológicamente predispuesto al aprendizaje de una manera mucho más natural. En estos casos el aprendizaje fluye.